NUEVA YORK — Mientras el ecosistema mediático global debate si la IA generativa debe —o puede— escribir noticias, Kathryn Kotze propone dar vuelta el foco hacia los procesos que las financian, gestionan y hacen posibles. Como Head of Operations and Impact del Daily Maverick de Sudáfrica, Kotze se subió al escenario de la Media Party Nueva York 2026 para desplazar la conversación: la clave ya no es la generación de contenido, sino la resiliencia de las instituciones periodísticas.
En su keynote, titulada “Journalism First. What If AI Handled the Rest?” (“Periodismo primero. ¿Y si la IA se encargara del resto?”), Kotze presentó un manifiesto pragmático para las salas de prensa de hoy. Su tesis es directa: para proteger la misión del periodismo de investigación, los medios deben usar la automatización para eliminar esa fricción administrativa que hoy asfixia a las organizaciones pequeñas y medianas.
La paradoja de la sostenibilidad
Kotze inició su intervención recordando el Día Mundial de la Libertad de Prensa, situando la lucha por la independencia editorial no solo frente a la censura, sino frente a un enemigo interno: “la caída de los ingresos y un mercado que parece haber fallado”.
En Daily Maverick, un medio reconocido por su rigor y sus investigaciones contra el poder, la gestión de recursos es un equilibrio constante en la cuerda floja. Actualmente, el 70% de su equipo de 120 personas se dedica exclusivamente a la redacción. El 30% restante debe estirarse para cubrir todo lo demás: desarrollo de producto, tecnología, ventas, recursos humanos, finanzas y eventos.
El periodismo no se sostiene solo”, advirtió Kotze. “Si volcamos todos los fondos a la redacción ignorando las funciones de soporte, estamos cavando nuestra propia fosa. Sin ese apoyo operativo, el periodismo simplemente deja de ser sostenible”.
De la frustración a la eficiencia: El salto de la IA operativa
Kotze —líder en el área de negocios y sin formación técnica— confesó que su relación con los modelos de lenguaje (LLM) fue “frustrante” hasta hace poco. Sin embargo, 2026 marcó un punto de quiebre. La llegada de herramientas multidimensionales y no-code permitió que los equipos de operaciones construyan “mini-asistentes” capaces de resolver tareas complejas sin tocar una sola línea de código.
Kotze destacó tres frentes donde la IA ya está transformando la viabilidad del Daily Maverick:
- Generación de ingresos: Explicó cómo el proceso de armar propuestas para grants, que antes exigía cuatro días de trabajo intenso, se redujo a una tarde. Al entrenar un modelo con seis años de datos históricos, logró asegurar 100.000 dólares en financiamiento tras apenas una hora de ajustes.
- Gestión de proyectos: Para un proyecto reciente con Journalism AI, el medio evitó contratar consultores externos —que suelen llevarse el 10% del presupuesto— creando un “Project Manager” a medida. Este agente gestiona equipos, coordina reuniones y supervisa los plazos de entrega.
- Triaje editorial: Ante cientos de columnas de opinión que reciben a diario, el equipo implementó un flujo automatizado que resume los textos e investiga a los autores. Así, los editores solo dedican su tiempo al 1% de las colaboraciones con verdadero potencial.
Potenciar la redacción
Uno de los puntos clave de su presentación fue la integración de la IA en el Impact Tracking (Seguimiento de Impacto). Para los medios independientes, demostrar el efecto real de sus investigaciones es vital para atraer donantes y subsidios. Pero ese “periodismo intencional” requiere una carga administrativa que los reporteros suelen detestar.
Hoy, mediante el uso de IA para analizar borradores, el Daily Maverick genera automáticamente listas de partes interesadas, planes de distribución y marcos de “teoría del cambio”. De este modo, el seguimiento del impacto deja de ser una carga y se convierte en una consecuencia natural del flujo de trabajo. La IA funciona como un copiloto que sugiere estrategias de distribución que el periodista puede validar o ajustar según su criterio.
Resiliencia institucional en la era de la IA
La lección de Kotze en esta Media Party fue un cambio de perspectiva: no se trata de usar la IA para reemplazar la creatividad humana, sino para recuperar la capacidad humana.
Al delegar el “negocio del periodismo” a modelos especializados —el gestor de ingresos, el estratega, el líder de proyecto— las redacciones pueden dejar de sobredimensionar sus áreas administrativas y reinvertir ese capital en lo que realmente importa: los reporteros que cuentan las historias.
La meta no es solo ser más eficientes; es garantizar que, en un mundo de márgenes cada vez más estrechos, el periodismo sea siempre la prioridad.
No se trata de hacerlo todo a la vez”, concluyó Kotze. “Se trata de buscar victorias fáciles que nos permitan mejorar, paso a paso, nuestra capacidad”.
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